Fobias Sociales

Internet necesita saber lo que piensas…

Un libro para hacernos más libres.

Siempre se ha considerado que la información es poder. Probablemente, esta idea surgió de la mente de alguien poderoso que, probablemente, intentó coartar el acceso de la gente a la información para mantener su poder intacto.

Hoy en día, vivimos una gran mentira económica que ha llegado al extremo de casi acabar con las bases del sistema que garantizaba nuestro bienestar y, si apuramos, con nuestra civilización tal y como la conocemos hasta ahora.

Si todos pusiéramos un poco de empeño en mantenernos informados, utilizando siempre tantas fuentes como tengamos a nuestro alcance y aprovechando la increíble oportunidad de que gozamos siendo contemporáneos de Internet (hasta que se propongan censurarla), los poderosos no podrían actuar impunemente como hasta ahora.

Una fuente inagotable de buena fé y opinión fundada es la página de Juan Torres (Ganas de Escribir) que podéis ver en la lista de webs de este blog.

La Crisis Financiera. Guía Para Entenderla y Explicarla

Acaba de editar un libro que pone los puntos sobre las íes y que permitirá a los que tengamos la suerte de leerlo ser más conscientes de la vergüenza que estamos viviendo y prepararnos para el futuro con mejores recursos intelectuales que nos protejan de los de siempre. Porque volverán a intentarlo…

El link para descargarse el libro es el siguiente: La Crisis Financiera. Guía Para Entenderla y Explicarla

Todo un ejemplo de coherencia. El libro, como podía esperarse, es de libre distribución, así que, si os parece interesante, podéis difundirlo.

La aberración del Sistema

Las empresas de calificación de riesgos han rebajado la calificación de la deuda del Estado en España. El Senado ha aprobado una declaración de protesta por el agravio comparativo que supone y el papel que han jugado ellas en el origen de la crisis actual.

Al margen de lo justo o injusto que pueda resultar comparativamente con la calificación que reciben otros países en situación similar o peor que la de nuestras finanzas, es aberrante el hecho de que unas empresas privadas que han demostrado tener una dudosa capacidad para vaticinar la crisis que estamos sufriendo puedan, al tomar esa decisión, afectar al país calificado y por ende a sus ciudadanos.

Estamos sometidos a un sistema económico que permite que se produzca este hecho. Es decir, la estabilidad económica de los Estados, de la cual dependen las vidas de sus ciudadanos se ve afectada por la decisión de una empresa cuyos intereses no tienen nada que ver, muy probablemente, con el bienestar de nadie que no esté ligado directamente a ella o ni siquiera eso. Es decir, la no regulación ha llegado hasta tal extremo que provoca situaciones tan increíbles como ésta en la que el Senado de un país (que es un órgano de representación democrática de sus habitantes) se ve obligado a emitir una queja ante la influencia que puede tener sobre su situación económica la decisión que tome una empresa privada! Es aberrante. El bienestar de millones de personas, su futuro, sus posibilidades de salir mejor o peor de la situación actual pasan por que esa empresa decida valorar de una u otra manera su deuda. Una empresa que además no fábrica nada, sólo emite juicios, supuestamente técnicos (algo bastante intangible siempre que hablamos de estadística), para que ‘los mercados’ puedan seguir comprando y vendiendo humo más rápidamente, entiendo.

El sistema financiero mundial ha llegado a desligarse de la economía real hasta tal punto que los indicadores financieros parecen no tener nada que ver con la realidad económica.

Lo más triste de todo es que probablemente el Sistema se ha diseñado así a propósito.

Que unos cuantos especuladores quieran jugar con su dinero en la bolsa de valores no sería un problema si jugaran con su dinero.

El problema es que bancos y gobiernos, entre otros, juegan con el dinero de los demás y, como se ha demostrado en esta crisis, y me temo que no hemos visto nada aún, en definitiva están jugando con las vidas de la gente.

Mediocre mundo hemos construido.

Cada viernes una de Millás

Juanjo Millás es un tío con dos dedos de frente, lo demuestra en su trabajo como escritor y en su columna de los viernes en El País. Vale la pena leerle porque aporta un punto de vista siempre interesante con un tono ácido que conecta con el sentimiento de muchos cuando oímos ciertas noticias o vemos como se desarrolla la vida a nuestro alrededor.

Hoy habla de la última demostración de la extraña mentalidad española, capaz de lo mejor y de lo peor. Intentamos estar en la vanguardia mundial de los derechos sociales, pero nos acobardamos rápido y siempre queda, en el fondo de la mente del español medio, ese regusto de ’soy católico por tradición aunque no me trago lo que me dicen los curas pero que no me toquen a la Santa que entonces voto a otro’. Triste, pero así es España.

No dejéis de leerle. Es un tío íntegro.

Juanjo Millás en El País.com

El pecado de ser funcionario

Recientemente he leído en Guerreros de Singularidad que el 85% de los jóvenes tienen como objetivo profesional llegar a ser funcionarios municipales. La tristeza que me produce este dato no está relacionada con el hecho de que alguien quiera ser funcionario sino por el concepto ‘funcionario’ que se encuentra más extendido en nuestro país y que fundamenta ese deseo.

En el subconsciente colectivo de los españoles navega la idea del ‘paraíso laboral’, sin presiones, sin peligros, sin obligaciones, sin exigencias de resultados y de forma vitalicia. No seré yo quien defienda el mercado laboral al que estamos sometidos en el mundo ultraliberal que sufrimos, pero, precisamente por mi rechazo rotundo a la explotación, inseguridad y abuso al que suelen verse sometidos los trabajadores que ejercen su labor en la empresa privada y por mi profundo respeto al derecho que todos deberíamos disfrutar a tener unos servicios públicos eficientes y pagados equitativamente vía impuestos, me repugna el comportamiento de una gran cantidad de funcionarios que, disfrutando de una situación privilegiada, que no dudo que merezcan en mucho casos, sólo se dedican a disfrutar de los privilegios de su posición olvidando el sentido último de su existencia como trabajadores públicos que es, ni más ni menos, que garantizar que ciertos derechos universales puedan ser disfrutados por todos los ciudadanos sin depender de su nivel económico ni su posición social.

Es lamentable que en España no exista la idea de que un funcionario se debe a los ciudadanos y es triste que la única motivación que mueve a un español a ser funcionario es que va a poder irse a hacer la compra en horas de trabajo o que va a tener una hora diaria para poder tomar café. Nadie se ve movido por el valor que su labor como miembro del sector público pueda tener. 

No puedo criticar a todos los funcionarios, porque, evidentemente, como en cualquier colectivo siempre hay gente de todo tipo, gente que cumple y gente que no cumple. Pero el hecho innegable es que no existe el espíritu de servicio al ciudadano y al Estado en nuestro país.

Y claro, gracias a esos funcionarios que se dedican a vivir la vida sin preocupaciones, abusando del sistema que les da de comer, aparecen nuestros queridos ultras liberales que quieren acabar con el Estado porque es una fuente de ineficiencia (eficiencia que se supone conseguiremos explotando a los trabajadores y flexibilizando las condiciones para que las empresas, que siempre han velado por los intereses de la Humanidad sean las que marquen las pautas en el mercado laboral) e injusticia.

Y lamentablemente tienen razón. ¿O quizá no? Tienen razón cuando dicen que el sector público es ineficiente y fuente de injusticias laborales, pero ¿es el modelo el que falla? ¿O son sus actores? Yo creo que más bien es lo segundo. El modelo de servicio público debe garantizar los derechos de todos en muchos aspectos como la Educación, la Salud, la Vivienda y muchos otros mas o menos discutibles, pero que el modelo liberal ha demostrado no ser capaz de mantener con justicia.

Así, los funcionarios tienen una gran responsabilidad cuando realizan su labor, porque depende de ellos que el Sistema funcione o no, y que el resto de los ciudadanos que no tenemos la suerte de disfrutar de sus derechos laborales sigamos disfrutando de los derechos vitales de los que nos hemos dotado como sociedad moderna.

Cuando alguien elige ser trabajador público, lógicamente, pone en la balanza todas las ventajas de que disfrutan los funcionarios, y eso está bien, lo ideal sería que esas ventajas las disfrutaran todos los trabajadores, pero esa no debería ser su única motivación. Si no les sirve como motivación servir a los demás y garantizar los derechos de sus conciudadanos pues mejor que elijan otro trabajo o que, al menos, se lo tomen como una obligación ineludible de su puesto de trabajo.

Un poco de autocrítica y un mínimo esfuerzo de algunos de ellos, junto con una inspección real servirían para ahorrar gran cantidad de recursos del Estado que podrían invertirse en dotar a la población de nuevos derechos o en mejorar las prestaciones que ya existen. Y sobre todo para fortalecer el sistema de garantías públicas que nos debería seguir protegiendo a todos y garantizando nuestro bienestar frente a los ataques de las ideologías más liberales.

Renaissance

Ayer por la tarde vi una película altamente recomendable. Su título es ‘Renaissance’.

Se trata de un thriller futurista ubicado en el París del año 2054.
Aunque la historia que cuenta puede ser un poco corriente, o no demasiado original o innovadora, el ‘look’ de la película es impresionante: animación 3D renderizada en blanco y negro puro en casi toda su duración. El tratamiento de las texturas y su iluminación, que permite intuir sutilmente las tres dimensiones es increíble, dando la sensación de que estamos viendo un cómic en movimiento.

La recreación del París del futuro es bellísima. Las escenas bajo la torre Eiffel o Notre Dame son impactantes y las tomas aéreas geniales. La arquitectura se ha cuidado al detalle con una altísima definición.

      

La película del año 2006 y de origen francés no llegó a estrenarse en España lo cual es muy triste si miramos un poco atrás y repasamos algunos “peliculones” de origen estadounidense que hemos visto desfilar por nuestras carteleras.

Vale la pena como mínimo como experiencia visual y resulta entretenida.





No podemos seguir así

Cuando un político toma decisiones debe saber qué consecuencias tienen. No es posible que los madrileños sigan estando tan ciegos…

Para que el máximo número de personas sepa lo que pasa en la realidad diaria de los usuarios de la Sanidad Pública en Madrid no puedo evitar apuntar a este artículo que enlaza con mi anterior post.

Ya tenemos fecha para la biopsia

Espero que algún día la gente se dé cuenta de que las ideologías no son todas iguales, que no son un juego y que no deben elegirse como el que elige su equipo de fútbol favorito.

Y la gente tan contenta…o no?

Gran artículo de un gran amigo.

Todos deberíamos leer más y más para ser más conscientes y menos ingenuos.

Leedlo, vale la pena: Esperanzas perdidas y oportunidades no gastadas

La dignidad de morir

Algunos pensamientos:

-Evidentemente no es un tema sencillo ni admite soluciones extremas. Pero tampoco puede dejarse dormido en el limbo porque un sector de la población tenga ciertas creencias o dudas.

-Siempre aparece la Iglesia inmiscuyéndose en los asuntos de la gente. Si nos hemos dotado de un Estado de Derecho, la Iglesia no debería tener mas opinión que la que pueda hacer llegar a sus fieles desde el púlpito. Deberíamos tener políticos profesionales, que por encima de sus propias creencias, respetaran el deseo de la población expresado democráticamente.

-Muchos temas se mantienen dormidos porque no interesan políticamente, pero hay temas como éste, que suponen el sufrimiento constatable de miles de personas hora tras hora.

-Puedo asumir que su resolución no va a ser sencilla, que necesitará de una regulación exquisitamente elaborada, de un gran consenso, sobre todo científico y médico, pero no puede pasar ni un minuto más sin que se afronte este tema y se ofrezcan soluciones limpias de prejuicios morales o religiosos.

-Las personas que se enfrentan a la necesidad de tomar una decisión tan difícil y grave no pueden verse sometidas al libre albedrío ideológico de médicos, enfermeras o curas. Deben tener claramente especificados sus derechos, hasta donde pueden o no pueden llegar, asesoramiento y apoyo, el concurso de unos médicos que no se sientan amenazados y que puedan tomar decisiones basadas estrictamente en criterios médicos y científicos y, llegado el caso, humanitarios.

-Como en tantos otros temas, la regulación de un derecho así no supone obligación de acogerse a él por lo que nadie debería sentirse amenazado. Sin embargo, la negación de este derecho sí garantiza sufrimiento para muchos seres humanos tanto pacientes como familiares.

-La vida es un derecho tan inviolable que obligar a una persona a estar muerto en vida es el mayor atentado contra ella.

-Aún si cabe es más urgente solucionar este tema para aquellos enfermos que no pueden tomar decisiones por sí mismos o peor aún que no pueden expresar sus deseos, esos casos son especialmente sensibles. La decisión de dejar que esa vida acabe o de ponerle fin puede ser dramática si el sujeto deseaba seguir viviendo y no podía expresarlo, habrá que estipular claramente cómo se toma esa decisión bajo criterios científicos y médicos. Pero ¿alguien se ha preguntado qué ocurre cuando no tomar esa decisión condena a ‘vivir’ (si puede llamarse vida a cualquier conjunto de constantes vitales estables)?. Sólo imaginar por un momento la tortura que es verse impedido para comunicarse, contemplar como los demás te tratan como si no estuvieras y por tiempo indefinido es aterrador. Soluciones como el testamento vital deben analizarse para perfeccionarlas y garantizar que nadie quede desprotegido en una situación así.

-Los cuidados paliativos pueden ser el principio de la solución pero NO son la solución porque para muchos pacientes la espera es peor que la muerte. O vale la pena ‘vivir’ durante meses o años con periodos de inconsciencia alternados con periodos de semi-consciencia en los que sólo descubres que tu ‘vida’ se ha visto reducida a una rutina postrada de ingestión de medicamentos, penosas visitas por parte de familiares y amigos y momentos de dudosa lucidez en los que lo mejor que puedes esperar es que los que están a tu alrededor se den cuenta de que has ‘despertado’ momentáneamente y te traten en consecuencia y no hagan ni digan cosas que te hagan sufrir aún más si cabe.

-Ver arrastrarse a seres humanos en sus últimos momentos, sin poder valerse por sí mismos, sin poder ejercer dignamente su derecho a disponer libremente de su vida y elegir cómo quieren morir no es salvar vidas ni respetar ningún principio moral ni religioso. Al fin y al cabo, ¿para qué debería servir la religión en momentos como éstos? Para llevar paz y evitar sufrimiento, ni más, ni menos.

-El ,tan denostado por los mandamases eclesiásticos y demás seguidores, relativismo moral como el inicio del fin de la civilización es justamente lo que ellos practican cada día tomando decisiones políticas en lugar de éticas o doctrinales. Deberían asumir de una vez por todas que su área de influencia no puede ir más allá de sus seguidores y que deberían empezar por identificar claramente a sus seguidores porque descubrirían, si no lo han hecho ya, que llegados a ciertas situaciones límite no son tantos como a ellos les gustaría.

Memoria histórica. ¿De qué tienen miedo?

Los últimos movimientos relacionados con la llamada memoria histórica han despertado un gran recelo en la derecha española y medios afines.
Sus pueriles argumentos sobre la inconveniencia del resurgimiento de este debate denotan cierto temor. Pero, ¿a qué tienen miedo?

Si están convencidos de que lo que ocurrió durante aquel periodo fue correcto, necesario o cualquier otro apelativo que quieran aplicar, no deberían temer que un Estado democrático ejerza sus funciones y llegue hasta el final en la investigacion de posibles delitos, aún más si cabe en el caso de que se trate de delitos de lesa humanidad, puesto que ellos deberían afrontar lo que en tal caso estarían defendiendo.

Si desconfían de los jueces que puedan juzgar los hechos y quieren evitar que se tergiverse la historia, etc. Pueden presentarse como parte y ejercer sus derechos en un juicio justo.

Si no están de acuerdo con los hechos que se denuncian deberían ser los primeros en unirse a la investigación y persecución de los mismos.

Pero parece que su temor está más relacionado con el hecho de que es muy difícil justificar la defensa de una dictadura y su obra pero, por otro lado, la ambigüedad que han demostrado siempre les asegura los votos de cierto sector de la población que comparte y defiende lo que se hizo durante la posguerra y posterior dictadura.

Si es así que den un paso al frente y nos demuestren su valentía, convicción y patriotismo.

Spanish Dream?

El software libre, Wikipedia y otros tantos ejemplos que hoy podemos encontrar demuestran que la evolución radical que han sufrido las formas de comunicación gracias a Internet puede dar y ha dado frutos muy positivos. Quién podría haber imaginado, hace no tanto tiempo, que una enciclopedia escrita por personas sin ningún tipo de contacto personal ni conocimiento mutuo previo podría convertirse en una de las fuentes de información mejor valoradas y más fiables del planeta. O que el simple hecho de lanzar una idea a una comunidad de personas interesadas en desarrollarla puede crear productos software del mismo nivel o incluso superiores a otros programas por los que la gente paga, sin recibir nada a cambio.

Estos ejemplos demuestran que el trabajo en equipo y desinteresado puede dar frutos impresionantes. Básicamente se trata de unir millones de conciencias trabajando juntas gracias a las posibilidades de intercambio casi instantáneo de información que ofrece la Red.

Pero si la presencia de esos millones de conciencias se intenta utilizar de forma menos ‘altruísta’ empieza a fallar el sistema y los zorros empiezan a rondar el gallinero. Como siempre. Muchos negocios en Internet juegan con ese mercado potencial de millones de espectadores, compradores, potenciales clientes al fin y al cabo. Y surgió la burbuja tecnológica, pues al fin y al cabo se vendían futuros mercados que nadie podía asegurar que iban a funcionar y cuando empezaron a ver el ocaso empezaron a deshacerse de ellos antes de que les estallara en las manos. El esquema se repite y es que al final parece que siempre acaban reproduciendo de mil maneras diferentes el concepto de timo piramidal. Para que este timo funcione es necesario disponer de una población numerosa en la que se pueda extender el timo de forma teóricamente infinita, pues si en algún momento se llegara a un límite finito la estructura se derrumbaría.

Basta recordar el caso de Afinsa y Fórum Filatélico en España. Yo vendo algo a unas personas, y con su dinero yo obtengo mis beneficios. Esas personas a su vez intentan vender de nuevo para recuperar su inversión y así hasta el infinito. Pero el infinito no existe como tal, y menos en términos económicos.

Esto nos lleva a la crisis financiera mundial y al sistema económico vigente que la ha propiciado. Un sistema económico basado en el crecimiento hasta el infinito era insostenible. El subconsciente colectivo percibía un hipotético descenso del crecimiento como algo inaceptable. Era una locura, -todo lo que sube baja- suele decirse.
El mercado inmobiliario en España es paradigmático en este sentido. Se construyen viviendas a un ritmo infernal, más de las que podrá absorber el mercado en mucho tiempo. Pero, ¿por qué nadie puso freno a este frenesí que nos conducía indefectiblemente a la situación actual? Porque todos creían sacar tajada del asunto, y la sacaban. El Gobierno mantenía unas tasas de crecimiento económico increíbles y un nivel de paro históricamente bajo, los ayuntamientos recibían ingentes cantidades de dinero vía recalificación de suelo e impuestos, los trabajadores trabajaban y percibían su salario, y por supuesto las empresas constructoras se llenaban los bolsillos de forma obscena. El sector del automóvil también se ha visto favorecido. En nuestras carreteras han aparecido coches de gama media-alta-altísima de forma alucinante. Ahora lo están pagando (aunque realmente lo pagarán los de siempre, vía ERE).

En definitiva, la gente comprando Audi, BMW, Mercedes, asumiendo hipotecas multimillonarias muy por encima de sus posibilidades, creyendo que la coyuntura era indefinida y que duraría siempre. ¿Por qué? De nuevo, el mismo planteamiento del timo piramidal: -siempre habrá alguien que pague por mis excesos-.

Lo más triste de todo es que, durante un tiempo, se ha creado riqueza a partir del esfuerzo de los compradores que han hipotecado su futuro, muchas veces de forma inconsciente e insostenible. Pero, toda esa riqueza que se ha creado durante este periodo ¿dónde esta?. Los salarios se han mantenido bajos, tanto que habiéndose dado un periodo de crecimiento económico tan espectacular, los salarios españoles han perdido poder adquisitivo. Sin embargo, un mínimo repaso a las hemerotecas nos permitirá comprobar los anuncios de multiplicación récord de beneficios constantemente año tras año de las empresas, los bancos, etc.

Pero no hay problema, la primera medida salvadora siempre es la ‘moderación’ salarial.

Y serán los salarios de la gente normal los que se moderen, como hasta ahora, evidentemente.

Los ‘otros’ no…

Cuento de hadas?

Una chica estaba sentada en la sala de espera de un ambulatorio. Había acudido a pedir ayuda a su médico de cabecera porque, tras años de lucha contra un cáncer, su madre afrontaba lo que quizá era su tiempo final con atroces dolores de cabeza, que la hacían llorar y gritar de dolor y desesperación. Ella sólo quería algo de orientación y soporte en un momento así, porque nadie sabe cómo deben hacerse las cosas en una situación como esa, y llevaba un mes viendo sufrir a su madre y sufriendo con ella.

No había pedido una cita pero sabía que su médico la atendería porque ya lo había hecho otras veces. Él sabía que no vendría a molestarle con naderías y que, si ella estaba allí, algo grave estaba pasando.

El médico se asomó y nombró al siguiente. Entonces cruzó su mirada con ella y le preguntó si venía a consulta. Ella asintió. 

Al salir el paciente, la pidió que entrara. Estuvo hablando con ella durante más de media hora. Fuera podía oírse que los pacientes que esperaban empezaban a inquietarse. La situación actual no parece permitir a los médicos ejercer correctamente su profesión. Alguien intentó entrar y él le pidió que esperase.

Después de interesarse por su estado y el de su madre estuvo aconsejándola y tomando decisiones. Ella se despidió y le agradeció que la hubiera atendido sin cita previa. 

La chica salió del despacho y fue a casa con su madre. 

Eran alrededor de las cuatro de la tarde cuando sonó el timbre del portero automático. Era el médico. Había terminado su jornada y había decidido ir a verla a su casa para conocer exactamente la situación y dar confianza a la enferma.

La visita duró casi una hora. Cada minuto fue un gran regalo. Aquella familia recibió una dosis de moral y ánimo para seguir luchando hasta el final. Lo que esa visita les aportó no se consigue con medicación.

Aunque esta historia pueda parecer sacada de una de esas cadenas de emails que rondan por Internet no es así.

Esto pasó ayer en Madrid.

Deberíamos aprender a valorar lo que tenemos y luchar para que estas cosas puedan seguir pasando en la Sanidad Pública. Cada día parece más difícil.

Obama ha ganado

El principio de algo nuevo?

No estoy convencido del todo, pero era lo mejor que podía pasar…

Parece que los votantes estadounidenses han necesitado demasiado tiempo (8 años) para darse cuenta de lo que habían hecho.

Lo hemos pagado todos…

Reinas, bodas homosexuales, conspiranoia y crisis financiera…

 

Las declaraciones de la Reina han suscitado una gran polémica. Una interesante pregunta que surge es: ¿cuánto durará?. Al fin y al cabo, los medios controlan los temas que preocupan a la gente. Dentro de unas semanas nadie hablará de este episodio, tan previsible, que cuesta creer que sea fruto de la casualidad. 

Aquí entra en juego la conspiranoia. ¿Puede haber un fin oculto tras la publicación de este tipo de declaraciones? ¿A quién podría favorecer? No soy el único que se lo plantea, aunque quizá sea ir demasiado lejos. Quién sabe.

Al hilo de las declaraciones de la Reina podríamos insistir en el tema de que los medios de comunicación generan, mantienen y hacen desaparecer la mayor parte de los problemas, más o menos reales, que la gente, generalmente demasiado ocupada, cansada o desinteresada en general para ir mas allá del telediario, tiene en su cabeza.

Por ejemplo, ya que hablamos de la Reina, el tema de los matrimonios entre personas del mismo sexo fue tratado por algunos medios y sectores sociales y religiosos de forma bastante retrógrada. Sólo les faltó augurar el fin de la especie humana por falta de parejas reproductoras (quizá soy demasiado optimista y llegaron a avisar de este peligro) como si de ganado se tratase aunque ciertamente nos comportemos como tal de vez en cuando.

Pues bien, parece que los homosexuales hacen uso de su nuevo(viejo) derecho desde hace bastante tiempo y, por ahora, parece que la población no se resiente. ¿Cuántos españolitos de a pie, algunos no tan de derechas como podría esperarse de alguien que criticara el reconocimiento de ese nuevo derecho, siguen preocupados por ese ‘problema’? Muchos menos. Pero claro, ha dejado de ser un tema útil para intentar ganar elecciones y, además, ya no se trata en los medios. Sin embargo, el sistema moral no se ha derrumbado y Sodoma sigue estando donde estaba.

¿Quiere esto decir que este ‘problema’ no era de verdad? Evidentemente, según mi opinión. Quien más quien menos habrá asistido o conocido de cerca alguna boda entre personas del mismo sexo, y se habrán dado cuenta de que no son bacanales donde la gente se entrega a pasiones inconfesables sino que, como mínimo, son tan respetables, bonitas, feas, divertidas, aburridas y horteras como cualquier boda convencional (probablemente, a menudo, más auténticas y conmovedoras, porque los que se casan están mucho más concienciados. Al menos de momento).

Visto así, ¿el problema ha desaparecido? Realmente, nunca existió.

Se me ocurre entonces pensar: ¿qué pasaría si alguien en España tuviera el valor de proponer un cambio de régimen que nos convirtiera en una república?  

¿Sería posible? Afortunada o desgraciadamente, tendrían que ponerse de acuerdo los medios de comunicación y los políticos algo harto improbable en la actualidad. ¿Pero realmente habría una gran resistencia popular en conciencia? Cierto es que la Familia Real (con mayúsculas) goza de un gran prestigio entre los españoles, pero no es menos cierto que es una especie de aprecio cariñoso (casi como si de mascotas se tratase) unas veces o simple carne de cotilleo otras. No parece que sea un apoyo ideológico al régimen que representan. Una campaña pragmática, expuesta sin tapujos, con sinceridad, sin ánimo de venganza ni aires de derrocamiento ¿podría convencer a la opinión pública para que se instaurara una república en España? Parece difícil.

Dejando a un lado los prejuicios de cierto sector de la población que podría tener bastante recelo, probablemente más al término que al concepto en sí, recelo basado en la pre-guerra y posteriores circunstancias, ¿la sociedad española estaría preparada? Quizá en su subconsciente, pero, sería tan fácil convencer a las masas para ponerse en contra de una propuesta como esa. Bastaría apelar al profundo sentimiento de clan que se despierta en los españoles con este tema, usando los típicos argumentos benévolos sobre las actuaciones del Rey en los momentos de tensión durante los primeros años de la Democracia. Y no digamos si alguien pusiera sobre la mesa el tema de la sacrosanta unidad de España.

por otro lado, cabe pensar que todo sería una cuestión de manejar a la opinión pública adecuadamente, presentando la cuestión de forma asumible para la mayor parte de la gente, es decir, explicando realmente las ventajas o inconvenientes de un cambio de ese tipo para que la gente pudiera votar en conciencia. Llegado el caso de que hubiera una importante resitencia popular no creo que pudiera resistir el paso del tiempo porque las personas olvidamos rápidamente lo que no aparece en el telediario. Aunque este análisis requeriría una explicación más profunda, en mi opinión, si el cambio no supusiera una gran molestia para la gente en su cotidianeidad, probablemente, no dejaría de ser un debate de pseudo-ideologías alimentado artificialmente por medios y clase política interesados, del cual la gente se olvidaría una vez terminado todo el proceso legal necesario. Seguirían viviendo normalmente.

Quizá peco de simplismo pero, en general, la opinión pública no me ha demostrado un comportamiento demasiado coherente en el pasado y creo que, si se planteara correctamente, se podría llegar a asumir un cambio de este estilo (al fin y al cabo, las generaciones que van llegando saben, lamentablemente, cada vez menos de nuestra historia pasada y deberían de estar menos influenciadas por las connotaciones que otras generaciones tienen respecto a este tema).      

Mientras, como muy bien denuncia Forges en su viñeta en El País del domingo pasado, todo el mundo habla del libro de la Reina mientras se prepara la maniobra final del rescate mundial del capitalismo, el cual podría conseguir que los males del sistema que ha conseguido colocarnos en la situación en la que estamos, se vean definitivamente reafirmados y después de todo, nada cambie, consumándose el éxito de un gran timo, el neo-liberalismo.

 

Estemos atentos…