El software libre, Wikipedia y otros tantos ejemplos que hoy podemos encontrar demuestran que la evolución radical que han sufrido las formas de comunicación gracias a Internet puede dar y ha dado frutos muy positivos. Quién podría haber imaginado, hace no tanto tiempo, que una enciclopedia escrita por personas sin ningún tipo de contacto personal ni conocimiento mutuo previo podría convertirse en una de las fuentes de información mejor valoradas y más fiables del planeta. O que el simple hecho de lanzar una idea a una comunidad de personas interesadas en desarrollarla puede crear productos software del mismo nivel o incluso superiores a otros programas por los que la gente paga, sin recibir nada a cambio.
Estos ejemplos demuestran que el trabajo en equipo y desinteresado puede dar frutos impresionantes. Básicamente se trata de unir millones de conciencias trabajando juntas gracias a las posibilidades de intercambio casi instantáneo de información que ofrece la Red.
Pero si la presencia de esos millones de conciencias se intenta utilizar de forma menos ‘altruísta’ empieza a fallar el sistema y los zorros empiezan a rondar el gallinero. Como siempre. Muchos negocios en Internet juegan con ese mercado potencial de millones de espectadores, compradores, potenciales clientes al fin y al cabo. Y surgió la burbuja tecnológica, pues al fin y al cabo se vendían futuros mercados que nadie podía asegurar que iban a funcionar y cuando empezaron a ver el ocaso empezaron a deshacerse de ellos antes de que les estallara en las manos. El esquema se repite y es que al final parece que siempre acaban reproduciendo de mil maneras diferentes el concepto de timo piramidal. Para que este timo funcione es necesario disponer de una población numerosa en la que se pueda extender el timo de forma teóricamente infinita, pues si en algún momento se llegara a un límite finito la estructura se derrumbaría.
Basta recordar el caso de Afinsa y Fórum Filatélico en España. Yo vendo algo a unas personas, y con su dinero yo obtengo mis beneficios. Esas personas a su vez intentan vender de nuevo para recuperar su inversión y así hasta el infinito. Pero el infinito no existe como tal, y menos en términos económicos.
Esto nos lleva a la crisis financiera mundial y al sistema económico vigente que la ha propiciado. Un sistema económico basado en el crecimiento hasta el infinito era insostenible. El subconsciente colectivo percibía un hipotético descenso del crecimiento como algo inaceptable. Era una locura, -todo lo que sube baja- suele decirse.
El mercado inmobiliario en España es paradigmático en este sentido. Se construyen viviendas a un ritmo infernal, más de las que podrá absorber el mercado en mucho tiempo. Pero, ¿por qué nadie puso freno a este frenesí que nos conducía indefectiblemente a la situación actual? Porque todos creían sacar tajada del asunto, y la sacaban. El Gobierno mantenía unas tasas de crecimiento económico increíbles y un nivel de paro históricamente bajo, los ayuntamientos recibían ingentes cantidades de dinero vía recalificación de suelo e impuestos, los trabajadores trabajaban y percibían su salario, y por supuesto las empresas constructoras se llenaban los bolsillos de forma obscena. El sector del automóvil también se ha visto favorecido. En nuestras carreteras han aparecido coches de gama media-alta-altísima de forma alucinante. Ahora lo están pagando (aunque realmente lo pagarán los de siempre, vía ERE).
En definitiva, la gente comprando Audi, BMW, Mercedes, asumiendo hipotecas multimillonarias muy por encima de sus posibilidades, creyendo que la coyuntura era indefinida y que duraría siempre. ¿Por qué? De nuevo, el mismo planteamiento del timo piramidal: -siempre habrá alguien que pague por mis excesos-.
Lo más triste de todo es que, durante un tiempo, se ha creado riqueza a partir del esfuerzo de los compradores que han hipotecado su futuro, muchas veces de forma inconsciente e insostenible. Pero, toda esa riqueza que se ha creado durante este periodo ¿dónde esta?. Los salarios se han mantenido bajos, tanto que habiéndose dado un periodo de crecimiento económico tan espectacular, los salarios españoles han perdido poder adquisitivo. Sin embargo, un mínimo repaso a las hemerotecas nos permitirá comprobar los anuncios de multiplicación récord de beneficios constantemente año tras año de las empresas, los bancos, etc.
Pero no hay problema, la primera medida salvadora siempre es la ‘moderación’ salarial.
Y serán los salarios de la gente normal los que se moderen, como hasta ahora, evidentemente.
Los ‘otros’ no…
Yo soy de la opinión de que si los ciudadanos lográsemos crear herramientas de intercambiod e riqueza y sevicios a través de internet podríamos crear un sistema de riqueza distinto al Capitalismo.
Un sistema que dependiese de la creatividad y el trabajo de las personas, independiente de sistemas de gestión del capital.