Los últimos movimientos relacionados con la llamada memoria histórica han despertado un gran recelo en la derecha española y medios afines.
Sus pueriles argumentos sobre la inconveniencia del resurgimiento de este debate denotan cierto temor. Pero, ¿a qué tienen miedo?
Si están convencidos de que lo que ocurrió durante aquel periodo fue correcto, necesario o cualquier otro apelativo que quieran aplicar, no deberían temer que un Estado democrático ejerza sus funciones y llegue hasta el final en la investigacion de posibles delitos, aún más si cabe en el caso de que se trate de delitos de lesa humanidad, puesto que ellos deberían afrontar lo que en tal caso estarían defendiendo.
Si desconfían de los jueces que puedan juzgar los hechos y quieren evitar que se tergiverse la historia, etc. Pueden presentarse como parte y ejercer sus derechos en un juicio justo.
Si no están de acuerdo con los hechos que se denuncian deberían ser los primeros en unirse a la investigación y persecución de los mismos.
Pero parece que su temor está más relacionado con el hecho de que es muy difícil justificar la defensa de una dictadura y su obra pero, por otro lado, la ambigüedad que han demostrado siempre les asegura los votos de cierto sector de la población que comparte y defiende lo que se hizo durante la posguerra y posterior dictadura.
Si es así que den un paso al frente y nos demuestren su valentía, convicción y patriotismo.