Las empresas de calificación de riesgos han rebajado la calificación de la deuda del Estado en España. El Senado ha aprobado una declaración de protesta por el agravio comparativo que supone y el papel que han jugado ellas en el origen de la crisis actual.
Al margen de lo justo o injusto que pueda resultar comparativamente con la calificación que reciben otros países en situación similar o peor que la de nuestras finanzas, es aberrante el hecho de que unas empresas privadas que han demostrado tener una dudosa capacidad para vaticinar la crisis que estamos sufriendo puedan, al tomar esa decisión, afectar al país calificado y por ende a sus ciudadanos.
Estamos sometidos a un sistema económico que permite que se produzca este hecho. Es decir, la estabilidad económica de los Estados, de la cual dependen las vidas de sus ciudadanos se ve afectada por la decisión de una empresa cuyos intereses no tienen nada que ver, muy probablemente, con el bienestar de nadie que no esté ligado directamente a ella o ni siquiera eso. Es decir, la no regulación ha llegado hasta tal extremo que provoca situaciones tan increíbles como ésta en la que el Senado de un país (que es un órgano de representación democrática de sus habitantes) se ve obligado a emitir una queja ante la influencia que puede tener sobre su situación económica la decisión que tome una empresa privada! Es aberrante. El bienestar de millones de personas, su futuro, sus posibilidades de salir mejor o peor de la situación actual pasan por que esa empresa decida valorar de una u otra manera su deuda. Una empresa que además no fábrica nada, sólo emite juicios, supuestamente técnicos (algo bastante intangible siempre que hablamos de estadística), para que ‘los mercados’ puedan seguir comprando y vendiendo humo más rápidamente, entiendo.
El sistema financiero mundial ha llegado a desligarse de la economía real hasta tal punto que los indicadores financieros parecen no tener nada que ver con la realidad económica.
Lo más triste de todo es que probablemente el Sistema se ha diseñado así a propósito.
Que unos cuantos especuladores quieran jugar con su dinero en la bolsa de valores no sería un problema si jugaran con su dinero.
El problema es que bancos y gobiernos, entre otros, juegan con el dinero de los demás y, como se ha demostrado en esta crisis, y me temo que no hemos visto nada aún, en definitiva están jugando con las vidas de la gente.
Mediocre mundo hemos construido.