Fobias Sociales
Internet necesita saber lo que piensas…Archivos para Cine
Libertad? Cultura? Internet? Hipocresía? Un post políticamente incorrecto?
Cada día se producen en nuestro entorno incontables injusticias que afectan a los derechos más básicos de las personas. Pero casi nadie mueve un solo dedo ni parece sentirse afectado o implicado.
Sin embargo en los últimos días se ha montado un lío bastante interesante alrededor del tema del proyecto de ley que podría permitir el cierre de webs que contengan o enlacen a contenido protegido por derechos de autor.
No seré yo quien defienda la falsa expresión de los derechos de autor que algunos “autores”, que no son más que meros peones de una industria que fabrica generalmente bazofia para intentar venderla a precios infumables, pretenden hacer que asumamos como legítima y legal.
No seré yo quien defienda la peligrosa posibilidad de que un grupo de “expertos” reunidos en comisión pueda decidir el cierre de páginas web, por el posible uso que un Gobierno actual o futuro podría hacer de esa potestad con fines espurios. Tampoco creo que la decisión de un juez vaya a ser una gran garantía, pero es lo más fiable que parece que tenemos por ahora.
Pero de ahí a tragarme la milonga de que la sociedad y en especial los internautas se sienten muy preocupados porque se está atentando contra la libertad de expresión y la confidencialidad de las comunicaciones que, por otro lado, deberían ser auténticos derechos protegidos de las personas, hay un gran trecho.
Como primer punto habría que definir qué o quiénes son los internautas.
Cualquier persona que utilice Internet para algo más útil, o digamos elevado, que bajarse música, películas y demás contenidos audiovisuales, sabe que Internet es, como el ser humano mismo, capaz de lo mejor y de lo peor. Y lo que hacemos con Internet no es siempre ni lo más legal ni lo más adecuado.
Muchos de esos supuestos defensores de la libertad y de los derechos sobre Internet no se dan cuenta o no quieren darse cuenta de que con su comportamiento irresponsable y egoísta están consiguiendo cargarse los dos principios básicos que deben cuidarse, para que Internet siga siendo la maravilla que es y que puede llegar a ser, que son la libertad y la neutralidad de la Red como ente. Esos dos principios son la base del auténtico poder y la utilidad de Internet y para que puedan seguir siéndolo, como deberían, los internautas tienen una gran responsabilidad ante sí mismos y ante los demás usuarios.
Los Gobiernos, los lobbies económicos, los culturales, los regímenes totalitarios, en general el Poder siempre lo temerá e intentará controlarlo. Ahí empieza la obligación del internauta de ser lo más limpio y honesto posible, porque aún siendo así intentarán acabar con la Red tal como debiera ser para mantenerla dentro de ’sus’ parámetros de seguridad y bajo control. Pero si además, con un comportamiento estúpido e infantil, les proporcionamos argumentos ellos aprovecharán la oportunidad sin dudarlo.
¿Cuánta gente podría justificar que el hecho de descargarme por la cara una película de Internet favorece la libertad, la cultura y la neutralidad de la Red?
Seamos serios, quienes nos hemos bajado algún contenido protegido de Internet lo hemos hecho porque nos pareció mejor pillarlo gratis en vez de pagar por ello. En este país parece existir una especie de sentimiento comunitario que indica que bajarse contenido protegido de Internet no es que no sea ilícito o inadecuado, sino que es ni más ni menos que un derecho.
A veces dicen que el problema es que los discos son muy caros; ¿y qué? simplemente nadie te obliga a comprarlos. Si no los escuchas ni los compras tendrán que buscarse la vida y a lo mejor bajan los precios, o no, pero eso es otra cuestión.
También se indignan porque los precios del cine se han desorbitado; ¿y qué? Pues quédate en casa y no participes de su negocio.
He llegado a oírles decir que la Cultura es un derecho; bien, ¿cómo debería entonces garantizarse ese derecho? A lo mejor les gustaría vía impuestos el Estado contratara un grupo de genios y artistas que proveyeran de arte y cultura a los ciudadanos, eso sí, gratis. Suena a régimen totalitario.
La propia Internet ofrece una solución mucho mejor para aquellos preocupados por su ansia insaciable de cultura. Hay millones de personas produciendo, creando y difundiendo Cultura de verdad en la Red. Y muchas veces de forma gratuita. Directores de Cine, escritores, pintores, músicos, todo tipo de artistas que cuelgan su obra en la Red para disfrute de cualquiera, sea por convicción o por darse a conocer.
De todas formas nadie puede obligar a un creador a crear gratis. Creo que todo el mundo entenderá que si tiene que vivir de su obra necesitará cobrar por ella. Ahora bien, cada artista podrá pedir en función de lo que su público esté dispuesto a pagar por ella o elegir el modelo de explotación que desee para lucrarse. Tendrá éxito o no, pero es su problema. Pero me parece evidente que si disfrutas de algo, aunque sea Cultura, tendrás que aportar algo a cambio, sea dinero o no. El tema del canon es sangrante, pero es, un ejemplo claro de lo que ocurre cuando se les ofrece una coartada para tomar medidas y, en este caso, una consecuencia de un comportamiento colectivo que lo ha favorecido.
En definitiva, no creo que todas esas personas que ponen la Mula en marcha y la dejan día y noche bajando todo tipo de morralla audiovisual (léanse superproducciones cinematográficas norteamericanas, discos producidos en cadena por multinacionales para consumo de adolescentes y no tan adolescentes, etc), que puede que no lleguen a visualizar nunca por falta de tiempo material en toda su vida, lo hagan en honor a la defensa de la universalidad de la Cultura y la libertad de la Red. ¿Habrán visitado esas personas alguna vez una exposición en un centro cultural de barrio?
Normalmente son gratis.
Un poco de autocrítica por favor.
Renaissance
Ayer por la tarde vi una película altamente recomendable. Su título es ‘Renaissance’.
Se trata de un thriller futurista ubicado en el París del año 2054.
Aunque la historia que cuenta puede ser un poco corriente, o no demasiado original o innovadora, el ‘look’ de la película es impresionante: animación 3D renderizada en blanco y negro puro en casi toda su duración. El tratamiento de las texturas y su iluminación, que permite intuir sutilmente las tres dimensiones es increíble, dando la sensación de que estamos viendo un cómic en movimiento.
La recreación del París del futuro es bellísima. Las escenas bajo la torre Eiffel o Notre Dame son impactantes y las tomas aéreas geniales. La arquitectura se ha cuidado al detalle con una altísima definición.

La película del año 2006 y de origen francés no llegó a estrenarse en España lo cual es muy triste si miramos un poco atrás y repasamos algunos “peliculones” de origen estadounidense que hemos visto desfilar por nuestras carteleras.
Vale la pena como mínimo como experiencia visual y resulta entretenida.
