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Internet necesita saber lo que piensas…Archivos para Política
Libertad? Cultura? Internet? Hipocresía? Un post políticamente incorrecto?
Cada día se producen en nuestro entorno incontables injusticias que afectan a los derechos más básicos de las personas. Pero casi nadie mueve un solo dedo ni parece sentirse afectado o implicado.
Sin embargo en los últimos días se ha montado un lío bastante interesante alrededor del tema del proyecto de ley que podría permitir el cierre de webs que contengan o enlacen a contenido protegido por derechos de autor.
No seré yo quien defienda la falsa expresión de los derechos de autor que algunos “autores”, que no son más que meros peones de una industria que fabrica generalmente bazofia para intentar venderla a precios infumables, pretenden hacer que asumamos como legítima y legal.
No seré yo quien defienda la peligrosa posibilidad de que un grupo de “expertos” reunidos en comisión pueda decidir el cierre de páginas web, por el posible uso que un Gobierno actual o futuro podría hacer de esa potestad con fines espurios. Tampoco creo que la decisión de un juez vaya a ser una gran garantía, pero es lo más fiable que parece que tenemos por ahora.
Pero de ahí a tragarme la milonga de que la sociedad y en especial los internautas se sienten muy preocupados porque se está atentando contra la libertad de expresión y la confidencialidad de las comunicaciones que, por otro lado, deberían ser auténticos derechos protegidos de las personas, hay un gran trecho.
Como primer punto habría que definir qué o quiénes son los internautas.
Cualquier persona que utilice Internet para algo más útil, o digamos elevado, que bajarse música, películas y demás contenidos audiovisuales, sabe que Internet es, como el ser humano mismo, capaz de lo mejor y de lo peor. Y lo que hacemos con Internet no es siempre ni lo más legal ni lo más adecuado.
Muchos de esos supuestos defensores de la libertad y de los derechos sobre Internet no se dan cuenta o no quieren darse cuenta de que con su comportamiento irresponsable y egoísta están consiguiendo cargarse los dos principios básicos que deben cuidarse, para que Internet siga siendo la maravilla que es y que puede llegar a ser, que son la libertad y la neutralidad de la Red como ente. Esos dos principios son la base del auténtico poder y la utilidad de Internet y para que puedan seguir siéndolo, como deberían, los internautas tienen una gran responsabilidad ante sí mismos y ante los demás usuarios.
Los Gobiernos, los lobbies económicos, los culturales, los regímenes totalitarios, en general el Poder siempre lo temerá e intentará controlarlo. Ahí empieza la obligación del internauta de ser lo más limpio y honesto posible, porque aún siendo así intentarán acabar con la Red tal como debiera ser para mantenerla dentro de ’sus’ parámetros de seguridad y bajo control. Pero si además, con un comportamiento estúpido e infantil, les proporcionamos argumentos ellos aprovecharán la oportunidad sin dudarlo.
¿Cuánta gente podría justificar que el hecho de descargarme por la cara una película de Internet favorece la libertad, la cultura y la neutralidad de la Red?
Seamos serios, quienes nos hemos bajado algún contenido protegido de Internet lo hemos hecho porque nos pareció mejor pillarlo gratis en vez de pagar por ello. En este país parece existir una especie de sentimiento comunitario que indica que bajarse contenido protegido de Internet no es que no sea ilícito o inadecuado, sino que es ni más ni menos que un derecho.
A veces dicen que el problema es que los discos son muy caros; ¿y qué? simplemente nadie te obliga a comprarlos. Si no los escuchas ni los compras tendrán que buscarse la vida y a lo mejor bajan los precios, o no, pero eso es otra cuestión.
También se indignan porque los precios del cine se han desorbitado; ¿y qué? Pues quédate en casa y no participes de su negocio.
He llegado a oírles decir que la Cultura es un derecho; bien, ¿cómo debería entonces garantizarse ese derecho? A lo mejor les gustaría vía impuestos el Estado contratara un grupo de genios y artistas que proveyeran de arte y cultura a los ciudadanos, eso sí, gratis. Suena a régimen totalitario.
La propia Internet ofrece una solución mucho mejor para aquellos preocupados por su ansia insaciable de cultura. Hay millones de personas produciendo, creando y difundiendo Cultura de verdad en la Red. Y muchas veces de forma gratuita. Directores de Cine, escritores, pintores, músicos, todo tipo de artistas que cuelgan su obra en la Red para disfrute de cualquiera, sea por convicción o por darse a conocer.
De todas formas nadie puede obligar a un creador a crear gratis. Creo que todo el mundo entenderá que si tiene que vivir de su obra necesitará cobrar por ella. Ahora bien, cada artista podrá pedir en función de lo que su público esté dispuesto a pagar por ella o elegir el modelo de explotación que desee para lucrarse. Tendrá éxito o no, pero es su problema. Pero me parece evidente que si disfrutas de algo, aunque sea Cultura, tendrás que aportar algo a cambio, sea dinero o no. El tema del canon es sangrante, pero es, un ejemplo claro de lo que ocurre cuando se les ofrece una coartada para tomar medidas y, en este caso, una consecuencia de un comportamiento colectivo que lo ha favorecido.
En definitiva, no creo que todas esas personas que ponen la Mula en marcha y la dejan día y noche bajando todo tipo de morralla audiovisual (léanse superproducciones cinematográficas norteamericanas, discos producidos en cadena por multinacionales para consumo de adolescentes y no tan adolescentes, etc), que puede que no lleguen a visualizar nunca por falta de tiempo material en toda su vida, lo hagan en honor a la defensa de la universalidad de la Cultura y la libertad de la Red. ¿Habrán visitado esas personas alguna vez una exposición en un centro cultural de barrio?
Normalmente son gratis.
Un poco de autocrítica por favor.
Un libro para hacernos más libres.
Siempre se ha considerado que la información es poder. Probablemente, esta idea surgió de la mente de alguien poderoso que, probablemente, intentó coartar el acceso de la gente a la información para mantener su poder intacto.
Hoy en día, vivimos una gran mentira económica que ha llegado al extremo de casi acabar con las bases del sistema que garantizaba nuestro bienestar y, si apuramos, con nuestra civilización tal y como la conocemos hasta ahora.
Si todos pusiéramos un poco de empeño en mantenernos informados, utilizando siempre tantas fuentes como tengamos a nuestro alcance y aprovechando la increíble oportunidad de que gozamos siendo contemporáneos de Internet (hasta que se propongan censurarla), los poderosos no podrían actuar impunemente como hasta ahora.
Una fuente inagotable de buena fé y opinión fundada es la página de Juan Torres (Ganas de Escribir) que podéis ver en la lista de webs de este blog.
Acaba de editar un libro que pone los puntos sobre las íes y que permitirá a los que tengamos la suerte de leerlo ser más conscientes de la vergüenza que estamos viviendo y prepararnos para el futuro con mejores recursos intelectuales que nos protejan de los de siempre. Porque volverán a intentarlo…
El link para descargarse el libro es el siguiente: La Crisis Financiera. Guía Para Entenderla y Explicarla
Todo un ejemplo de coherencia. El libro, como podía esperarse, es de libre distribución, así que, si os parece interesante, podéis difundirlo. 
La aberración del Sistema
Las empresas de calificación de riesgos han rebajado la calificación de la deuda del Estado en España. El Senado ha aprobado una declaración de protesta por el agravio comparativo que supone y el papel que han jugado ellas en el origen de la crisis actual.
Al margen de lo justo o injusto que pueda resultar comparativamente con la calificación que reciben otros países en situación similar o peor que la de nuestras finanzas, es aberrante el hecho de que unas empresas privadas que han demostrado tener una dudosa capacidad para vaticinar la crisis que estamos sufriendo puedan, al tomar esa decisión, afectar al país calificado y por ende a sus ciudadanos.
Estamos sometidos a un sistema económico que permite que se produzca este hecho. Es decir, la estabilidad económica de los Estados, de la cual dependen las vidas de sus ciudadanos se ve afectada por la decisión de una empresa cuyos intereses no tienen nada que ver, muy probablemente, con el bienestar de nadie que no esté ligado directamente a ella o ni siquiera eso. Es decir, la no regulación ha llegado hasta tal extremo que provoca situaciones tan increíbles como ésta en la que el Senado de un país (que es un órgano de representación democrática de sus habitantes) se ve obligado a emitir una queja ante la influencia que puede tener sobre su situación económica la decisión que tome una empresa privada! Es aberrante. El bienestar de millones de personas, su futuro, sus posibilidades de salir mejor o peor de la situación actual pasan por que esa empresa decida valorar de una u otra manera su deuda. Una empresa que además no fábrica nada, sólo emite juicios, supuestamente técnicos (algo bastante intangible siempre que hablamos de estadística), para que ‘los mercados’ puedan seguir comprando y vendiendo humo más rápidamente, entiendo.
El sistema financiero mundial ha llegado a desligarse de la economía real hasta tal punto que los indicadores financieros parecen no tener nada que ver con la realidad económica.
Lo más triste de todo es que probablemente el Sistema se ha diseñado así a propósito.
Que unos cuantos especuladores quieran jugar con su dinero en la bolsa de valores no sería un problema si jugaran con su dinero.
El problema es que bancos y gobiernos, entre otros, juegan con el dinero de los demás y, como se ha demostrado en esta crisis, y me temo que no hemos visto nada aún, en definitiva están jugando con las vidas de la gente.
Mediocre mundo hemos construido.
Cada viernes una de Millás
Juanjo Millás es un tío con dos dedos de frente, lo demuestra en su trabajo como escritor y en su columna de los viernes en El País. Vale la pena leerle porque aporta un punto de vista siempre interesante con un tono ácido que conecta con el sentimiento de muchos cuando oímos ciertas noticias o vemos como se desarrolla la vida a nuestro alrededor.
Hoy habla de la última demostración de la extraña mentalidad española, capaz de lo mejor y de lo peor. Intentamos estar en la vanguardia mundial de los derechos sociales, pero nos acobardamos rápido y siempre queda, en el fondo de la mente del español medio, ese regusto de ’soy católico por tradición aunque no me trago lo que me dicen los curas pero que no me toquen a la Santa que entonces voto a otro’. Triste, pero así es España.
No dejéis de leerle. Es un tío íntegro.
El pecado de ser funcionario
Recientemente he leído en Guerreros de Singularidad que el 85% de los jóvenes tienen como objetivo profesional llegar a ser funcionarios municipales. La tristeza que me produce este dato no está relacionada con el hecho de que alguien quiera ser funcionario sino por el concepto ‘funcionario’ que se encuentra más extendido en nuestro país y que fundamenta ese deseo.
En el subconsciente colectivo de los españoles navega la idea del ‘paraíso laboral’, sin presiones, sin peligros, sin obligaciones, sin exigencias de resultados y de forma vitalicia. No seré yo quien defienda el mercado laboral al que estamos sometidos en el mundo ultraliberal que sufrimos, pero, precisamente por mi rechazo rotundo a la explotación, inseguridad y abuso al que suelen verse sometidos los trabajadores que ejercen su labor en la empresa privada y por mi profundo respeto al derecho que todos deberíamos disfrutar a tener unos servicios públicos eficientes y pagados equitativamente vía impuestos, me repugna el comportamiento de una gran cantidad de funcionarios que, disfrutando de una situación privilegiada, que no dudo que merezcan en mucho casos, sólo se dedican a disfrutar de los privilegios de su posición olvidando el sentido último de su existencia como trabajadores públicos que es, ni más ni menos, que garantizar que ciertos derechos universales puedan ser disfrutados por todos los ciudadanos sin depender de su nivel económico ni su posición social.
Es lamentable que en España no exista la idea de que un funcionario se debe a los ciudadanos y es triste que la única motivación que mueve a un español a ser funcionario es que va a poder irse a hacer la compra en horas de trabajo o que va a tener una hora diaria para poder tomar café. Nadie se ve movido por el valor que su labor como miembro del sector público pueda tener.
No puedo criticar a todos los funcionarios, porque, evidentemente, como en cualquier colectivo siempre hay gente de todo tipo, gente que cumple y gente que no cumple. Pero el hecho innegable es que no existe el espíritu de servicio al ciudadano y al Estado en nuestro país.
Y claro, gracias a esos funcionarios que se dedican a vivir la vida sin preocupaciones, abusando del sistema que les da de comer, aparecen nuestros queridos ultras liberales que quieren acabar con el Estado porque es una fuente de ineficiencia (eficiencia que se supone conseguiremos explotando a los trabajadores y flexibilizando las condiciones para que las empresas, que siempre han velado por los intereses de la Humanidad sean las que marquen las pautas en el mercado laboral) e injusticia.
Y lamentablemente tienen razón. ¿O quizá no? Tienen razón cuando dicen que el sector público es ineficiente y fuente de injusticias laborales, pero ¿es el modelo el que falla? ¿O son sus actores? Yo creo que más bien es lo segundo. El modelo de servicio público debe garantizar los derechos de todos en muchos aspectos como la Educación, la Salud, la Vivienda y muchos otros mas o menos discutibles, pero que el modelo liberal ha demostrado no ser capaz de mantener con justicia.
Así, los funcionarios tienen una gran responsabilidad cuando realizan su labor, porque depende de ellos que el Sistema funcione o no, y que el resto de los ciudadanos que no tenemos la suerte de disfrutar de sus derechos laborales sigamos disfrutando de los derechos vitales de los que nos hemos dotado como sociedad moderna.
Cuando alguien elige ser trabajador público, lógicamente, pone en la balanza todas las ventajas de que disfrutan los funcionarios, y eso está bien, lo ideal sería que esas ventajas las disfrutaran todos los trabajadores, pero esa no debería ser su única motivación. Si no les sirve como motivación servir a los demás y garantizar los derechos de sus conciudadanos pues mejor que elijan otro trabajo o que, al menos, se lo tomen como una obligación ineludible de su puesto de trabajo.
Un poco de autocrítica y un mínimo esfuerzo de algunos de ellos, junto con una inspección real servirían para ahorrar gran cantidad de recursos del Estado que podrían invertirse en dotar a la población de nuevos derechos o en mejorar las prestaciones que ya existen. Y sobre todo para fortalecer el sistema de garantías públicas que nos debería seguir protegiendo a todos y garantizando nuestro bienestar frente a los ataques de las ideologías más liberales.
No podemos seguir así
Cuando un político toma decisiones debe saber qué consecuencias tienen. No es posible que los madrileños sigan estando tan ciegos…
Para que el máximo número de personas sepa lo que pasa en la realidad diaria de los usuarios de la Sanidad Pública en Madrid no puedo evitar apuntar a este artículo que enlaza con mi anterior post.
Ya tenemos fecha para la biopsia
Espero que algún día la gente se dé cuenta de que las ideologías no son todas iguales, que no son un juego y que no deben elegirse como el que elige su equipo de fútbol favorito.
Y la gente tan contenta…o no?
Gran artículo de un gran amigo.
Todos deberíamos leer más y más para ser más conscientes y menos ingenuos.
Leedlo, vale la pena: Esperanzas perdidas y oportunidades no gastadas
Memoria histórica. ¿De qué tienen miedo?
Los últimos movimientos relacionados con la llamada memoria histórica han despertado un gran recelo en la derecha española y medios afines.
Sus pueriles argumentos sobre la inconveniencia del resurgimiento de este debate denotan cierto temor. Pero, ¿a qué tienen miedo?
Si están convencidos de que lo que ocurrió durante aquel periodo fue correcto, necesario o cualquier otro apelativo que quieran aplicar, no deberían temer que un Estado democrático ejerza sus funciones y llegue hasta el final en la investigacion de posibles delitos, aún más si cabe en el caso de que se trate de delitos de lesa humanidad, puesto que ellos deberían afrontar lo que en tal caso estarían defendiendo.
Si desconfían de los jueces que puedan juzgar los hechos y quieren evitar que se tergiverse la historia, etc. Pueden presentarse como parte y ejercer sus derechos en un juicio justo.
Si no están de acuerdo con los hechos que se denuncian deberían ser los primeros en unirse a la investigación y persecución de los mismos.
Pero parece que su temor está más relacionado con el hecho de que es muy difícil justificar la defensa de una dictadura y su obra pero, por otro lado, la ambigüedad que han demostrado siempre les asegura los votos de cierto sector de la población que comparte y defiende lo que se hizo durante la posguerra y posterior dictadura.
Si es así que den un paso al frente y nos demuestren su valentía, convicción y patriotismo.
Spanish Dream?
El software libre, Wikipedia y otros tantos ejemplos que hoy podemos encontrar demuestran que la evolución radical que han sufrido las formas de comunicación gracias a Internet puede dar y ha dado frutos muy positivos. Quién podría haber imaginado, hace no tanto tiempo, que una enciclopedia escrita por personas sin ningún tipo de contacto personal ni conocimiento mutuo previo podría convertirse en una de las fuentes de información mejor valoradas y más fiables del planeta. O que el simple hecho de lanzar una idea a una comunidad de personas interesadas en desarrollarla puede crear productos software del mismo nivel o incluso superiores a otros programas por los que la gente paga, sin recibir nada a cambio.
Estos ejemplos demuestran que el trabajo en equipo y desinteresado puede dar frutos impresionantes. Básicamente se trata de unir millones de conciencias trabajando juntas gracias a las posibilidades de intercambio casi instantáneo de información que ofrece la Red.
Pero si la presencia de esos millones de conciencias se intenta utilizar de forma menos ‘altruísta’ empieza a fallar el sistema y los zorros empiezan a rondar el gallinero. Como siempre. Muchos negocios en Internet juegan con ese mercado potencial de millones de espectadores, compradores, potenciales clientes al fin y al cabo. Y surgió la burbuja tecnológica, pues al fin y al cabo se vendían futuros mercados que nadie podía asegurar que iban a funcionar y cuando empezaron a ver el ocaso empezaron a deshacerse de ellos antes de que les estallara en las manos. El esquema se repite y es que al final parece que siempre acaban reproduciendo de mil maneras diferentes el concepto de timo piramidal. Para que este timo funcione es necesario disponer de una población numerosa en la que se pueda extender el timo de forma teóricamente infinita, pues si en algún momento se llegara a un límite finito la estructura se derrumbaría.
Basta recordar el caso de Afinsa y Fórum Filatélico en España. Yo vendo algo a unas personas, y con su dinero yo obtengo mis beneficios. Esas personas a su vez intentan vender de nuevo para recuperar su inversión y así hasta el infinito. Pero el infinito no existe como tal, y menos en términos económicos.
Esto nos lleva a la crisis financiera mundial y al sistema económico vigente que la ha propiciado. Un sistema económico basado en el crecimiento hasta el infinito era insostenible. El subconsciente colectivo percibía un hipotético descenso del crecimiento como algo inaceptable. Era una locura, -todo lo que sube baja- suele decirse.
El mercado inmobiliario en España es paradigmático en este sentido. Se construyen viviendas a un ritmo infernal, más de las que podrá absorber el mercado en mucho tiempo. Pero, ¿por qué nadie puso freno a este frenesí que nos conducía indefectiblemente a la situación actual? Porque todos creían sacar tajada del asunto, y la sacaban. El Gobierno mantenía unas tasas de crecimiento económico increíbles y un nivel de paro históricamente bajo, los ayuntamientos recibían ingentes cantidades de dinero vía recalificación de suelo e impuestos, los trabajadores trabajaban y percibían su salario, y por supuesto las empresas constructoras se llenaban los bolsillos de forma obscena. El sector del automóvil también se ha visto favorecido. En nuestras carreteras han aparecido coches de gama media-alta-altísima de forma alucinante. Ahora lo están pagando (aunque realmente lo pagarán los de siempre, vía ERE).
En definitiva, la gente comprando Audi, BMW, Mercedes, asumiendo hipotecas multimillonarias muy por encima de sus posibilidades, creyendo que la coyuntura era indefinida y que duraría siempre. ¿Por qué? De nuevo, el mismo planteamiento del timo piramidal: -siempre habrá alguien que pague por mis excesos-.
Lo más triste de todo es que, durante un tiempo, se ha creado riqueza a partir del esfuerzo de los compradores que han hipotecado su futuro, muchas veces de forma inconsciente e insostenible. Pero, toda esa riqueza que se ha creado durante este periodo ¿dónde esta?. Los salarios se han mantenido bajos, tanto que habiéndose dado un periodo de crecimiento económico tan espectacular, los salarios españoles han perdido poder adquisitivo. Sin embargo, un mínimo repaso a las hemerotecas nos permitirá comprobar los anuncios de multiplicación récord de beneficios constantemente año tras año de las empresas, los bancos, etc.
Pero no hay problema, la primera medida salvadora siempre es la ‘moderación’ salarial.
Y serán los salarios de la gente normal los que se moderen, como hasta ahora, evidentemente.
Los ‘otros’ no…
Obama ha ganado
El principio de algo nuevo?
No estoy convencido del todo, pero era lo mejor que podía pasar…
Parece que los votantes estadounidenses han necesitado demasiado tiempo (8 años) para darse cuenta de lo que habían hecho.
Lo hemos pagado todos…
Reinas, bodas homosexuales, conspiranoia y crisis financiera…
Las declaraciones de la Reina han suscitado una gran polémica. Una interesante pregunta que surge es: ¿cuánto durará?. Al fin y al cabo, los medios controlan los temas que preocupan a la gente. Dentro de unas semanas nadie hablará de este episodio, tan previsible, que cuesta creer que sea fruto de la casualidad.
Aquí entra en juego la conspiranoia. ¿Puede haber un fin oculto tras la publicación de este tipo de declaraciones? ¿A quién podría favorecer? No soy el único que se lo plantea, aunque quizá sea ir demasiado lejos. Quién sabe.
Al hilo de las declaraciones de la Reina podríamos insistir en el tema de que los medios de comunicación generan, mantienen y hacen desaparecer la mayor parte de los problemas, más o menos reales, que la gente, generalmente demasiado ocupada, cansada o desinteresada en general para ir mas allá del telediario, tiene en su cabeza.
Por ejemplo, ya que hablamos de la Reina, el tema de los matrimonios entre personas del mismo sexo fue tratado por algunos medios y sectores sociales y religiosos de forma bastante retrógrada. Sólo les faltó augurar el fin de la especie humana por falta de parejas reproductoras (quizá soy demasiado optimista y llegaron a avisar de este peligro) como si de ganado se tratase aunque ciertamente nos comportemos como tal de vez en cuando.
Pues bien, parece que los homosexuales hacen uso de su nuevo(viejo) derecho desde hace bastante tiempo y, por ahora, parece que la población no se resiente. ¿Cuántos españolitos de a pie, algunos no tan de derechas como podría esperarse de alguien que criticara el reconocimiento de ese nuevo derecho, siguen preocupados por ese ‘problema’? Muchos menos. Pero claro, ha dejado de ser un tema útil para intentar ganar elecciones y, además, ya no se trata en los medios. Sin embargo, el sistema moral no se ha derrumbado y Sodoma sigue estando donde estaba.
¿Quiere esto decir que este ‘problema’ no era de verdad? Evidentemente, según mi opinión. Quien más quien menos habrá asistido o conocido de cerca alguna boda entre personas del mismo sexo, y se habrán dado cuenta de que no son bacanales donde la gente se entrega a pasiones inconfesables sino que, como mínimo, son tan respetables, bonitas, feas, divertidas, aburridas y horteras como cualquier boda convencional (probablemente, a menudo, más auténticas y conmovedoras, porque los que se casan están mucho más concienciados. Al menos de momento).
Visto así, ¿el problema ha desaparecido? Realmente, nunca existió.
Se me ocurre entonces pensar: ¿qué pasaría si alguien en España tuviera el valor de proponer un cambio de régimen que nos convirtiera en una república?
¿Sería posible? Afortunada o desgraciadamente, tendrían que ponerse de acuerdo los medios de comunicación y los políticos algo harto improbable en la actualidad. ¿Pero realmente habría una gran resistencia popular en conciencia? Cierto es que la Familia Real (con mayúsculas) goza de un gran prestigio entre los españoles, pero no es menos cierto que es una especie de aprecio cariñoso (casi como si de mascotas se tratase) unas veces o simple carne de cotilleo otras. No parece que sea un apoyo ideológico al régimen que representan. Una campaña pragmática, expuesta sin tapujos, con sinceridad, sin ánimo de venganza ni aires de derrocamiento ¿podría convencer a la opinión pública para que se instaurara una república en España? Parece difícil.
Dejando a un lado los prejuicios de cierto sector de la población que podría tener bastante recelo, probablemente más al término que al concepto en sí, recelo basado en la pre-guerra y posteriores circunstancias, ¿la sociedad española estaría preparada? Quizá en su subconsciente, pero, sería tan fácil convencer a las masas para ponerse en contra de una propuesta como esa. Bastaría apelar al profundo sentimiento de clan que se despierta en los españoles con este tema, usando los típicos argumentos benévolos sobre las actuaciones del Rey en los momentos de tensión durante los primeros años de la Democracia. Y no digamos si alguien pusiera sobre la mesa el tema de la sacrosanta unidad de España.
por otro lado, cabe pensar que todo sería una cuestión de manejar a la opinión pública adecuadamente, presentando la cuestión de forma asumible para la mayor parte de la gente, es decir, explicando realmente las ventajas o inconvenientes de un cambio de ese tipo para que la gente pudiera votar en conciencia. Llegado el caso de que hubiera una importante resitencia popular no creo que pudiera resistir el paso del tiempo porque las personas olvidamos rápidamente lo que no aparece en el telediario. Aunque este análisis requeriría una explicación más profunda, en mi opinión, si el cambio no supusiera una gran molestia para la gente en su cotidianeidad, probablemente, no dejaría de ser un debate de pseudo-ideologías alimentado artificialmente por medios y clase política interesados, del cual la gente se olvidaría una vez terminado todo el proceso legal necesario. Seguirían viviendo normalmente.
Quizá peco de simplismo pero, en general, la opinión pública no me ha demostrado un comportamiento demasiado coherente en el pasado y creo que, si se planteara correctamente, se podría llegar a asumir un cambio de este estilo (al fin y al cabo, las generaciones que van llegando saben, lamentablemente, cada vez menos de nuestra historia pasada y deberían de estar menos influenciadas por las connotaciones que otras generaciones tienen respecto a este tema).
Mientras, como muy bien denuncia Forges en su viñeta en El País del domingo pasado, todo el mundo habla del libro de la Reina mientras se prepara la maniobra final del rescate mundial del capitalismo, el cual podría conseguir que los males del sistema que ha conseguido colocarnos en la situación en la que estamos, se vean definitivamente reafirmados y después de todo, nada cambie, consumándose el éxito de un gran timo, el neo-liberalismo.
Estemos atentos…
